|
 |
|
Bienvenido a Bogotá, capital de Colombia, una ciudad estratégicamente ubicada en el centro geográfico del continente, en una meseta de la Cordillera Oriental de los Andes, a 2.630 metros de altura sobre el nivel del mar. Con 467 años de historia desde su fundación, la ciudad es habitada hoy por aproximadamente 6,6 millones de personas que gozan de un privilegiado clima ecuatorial.
El área total de esta metrópoli es de 177.598 ha; un área rural de 129.815 ha; un área urbana de 30.736 ha y un área suburbana 17.045 ha. Su moneda es el peso colombiano y su idioma oficial es el Español.
Al oriente la ciudad está enmarcada por una cadena montañosa, conocida en el argot bogotano como “los cerros orientales”, en los que dos altos picos, Monserrate y Guadalupe, con sus figuras emblemáticas en la cima, emanan de la naturaleza para identificar plenamente esta urbe fundada el 6 de agosto de 1538. Por el occidente limita con el Río Bogotá, al sur con las estribaciones del Páramo de Sumapaz y al Norte con los terrenos agrícolas y crecientes de la Sabana.
En el centro geográfico del país, en el borde oriental de la Sabana de Bogotá, la altiplanicie más alta de los Andes colombianos, cuya altura en promedio es de 2.600 metros sobre el nivel medio del mar, está situada Bogotá, la capital de la República de Colombia. El río Bogotá atraviesa la Sabana de norte a sur y termina en el Salto de Tequendama, la cascada que según el mito Muisca se formó cuando Bochica rompió la roca para que se precipitaran por allí las aguas que habían inundado la tierra. Los ríos tributarios del Bogotá forman valles fértiles donde se encuentran poblaciones florecientes; sus habitantes se dedican a la agricultura, a la ganadería y a la producción artesanal de mantas y cobijas de lana, de cerámica y de otros objetos de gran belleza. En la Sabana y en toda la zona cundiboyacense hay lagunas naturales como la de Guatavita, donde se llevaba a cabo la ceremonia de El Dorado y la de Iguaque de donde según la tradición indígena emergió Bachué, la diosa madre que pobló la Sabana; también hay embalses artificiales de gran belleza y valor ecológico, como Tominé, el Sisga y el Neusa.
En 1583 los indios continuaban lavando ropa en los ríos San Francisco y Manzanares, la gente del servicio se bañaba en ellos y a ellos iban a parar las basuras. En esas circunstancias se promovió en la ciudad una petición a la Real Audiencia en la que se argumentó sobre la urgente necesidad y conveniencia de conducir el agua hasta la plaza, de donde se tomaría de una fuente que para el efecto se construiría.
Para financiar la obra se propuso el recaudo de los fondos requeridos mediante un impuesto a la carne y al vino. La ciudad carecía de las fuentes de ingresos conocidos como propios. También se pidió que, si bien debía instalarse la fuente de agua en la plaza, no debía dejarse allí el “rollo”, es decir la picota junto a la que se ajusticiaba a los infractores de la ley, la mayoría de ellos miles de inocentes indios.
La respuesta a esta petición de la comunidad fue excesivamente lenta. Prácticamente un año más tarde el Cabildo ordenó la construcción de la tan solicitada fuente en el centro de la Plaza Mayor. Situada esta en la plazoleta de San Diego, mirando al norte y dando la espalda a la iglesita colonial dedicada a San Diego de Alcalá.
El más importante oidor, Alonso Pérez de Salazar quitó el rollo o picota y en su lugar, colocó en la plaza la fuente de agua. Extraña paradoja esta ya que él había hecho un amplio y sangriento uso de esa columna de piedra, símbolo de justicia. |
|
 |
|